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2 jun 2011

Coctel Amando






Fotografías: Rafael Ojea


Exposición COCTEL AMANDO en la coctelería Uno Está (calle Real, 14 Vigo) del 2 de junio al 3 de julio de 2011.

La exposición consta de siete obras fechadas entre 1981 y 2011.


El día de la inauguración Ania González puso en escena su acción poética: CON.

[fragmento de CON]:Uno está aquí, con un trabajo poético que viene de un lugar en el que al principio era la pesca, de un trabajo que yo nunca había hecho antes: el de alimentar, el afecto y que sólo desde hace poco es “con”.
“Con”, roca que sale del agua, a veces, en gallego, cuando baja la marea.
“Con”, esa preposición que te acompaña.
“Con”, esa palabra que denomina de forma vulgar, en francés, el sexo femenino.




Con motivo del evento Mª Eugenia Alves ideó el coctel amando.




Cacheiras, madejas de lana, bacalaos... Pintar

El año 1943 mis padres abren bar-ultramarinos, especializado en carnes de cerdo y vinos de O Ribeiro, al que bautizan Bar Marino en el número 13 de la calle Real de Vigo. Durante una galerna, en el invierno de 1956, el viento arranca el bonito letrero del bar con letras amarillas sobre fondo verde y una cacheira con las orejas levantadas sobre un plato. Creo que fue entonces cuando la gente del barrio, y los clientes, comenzaron a llamarnos al bar y a nuestra familia la del Cerdo, la del Cerdo Marino y O Porco. Una trinidad en el nombre y una sola tabernera: la señora Eugenia, mi madre; mi padre, en Brasil.

Al lado del bar, en el mismo edificio, la mercería Bambi especializada en lanas para tricotar. Enfrente, número 14 de la calle, en la que llamaban Casa del Conde, en los bajos: la vivienda y almacén de la familia Sánchez: fruteros valencianos que comerciaban con naranjas y plátanos al por mayor; el bar Noya: vinos, comidas y café exprés (estos dos locales unidos configuran éste en el que estamos ahora); la relojería Pomar, y la tienda de calzados La Estrella que vendía ropas de agua para marineros y zapatos a medida; en los sótanos, la chatarrería de Paco, la cual vigiliba el señor Echevarría. A 80 kilómetros de la calle Real, otro escenario: Roucos. Roucos es una aldea en el corazón de O Ribeiro, con sus viñedos, canteras, pinos y mimosas, un cerezo por cada vecino y la tienda del lugar regentada por mis abuelos.


Durante la década de los años cincuenta, por razones de salud e intendencia familiar, alterné por largas temporadas estos dos escenarios tan opuestos: rural y urbano. Mi paisaje, por entonces, lo componían: cabezas de cerdo, madejas de lana de muchos colores, plátanos, relojes de pulsera y de pared, ropas de agua, naranjas, zapatos a medida, barriles, chatarra variada y cafetera exprés, en la calle Real; cepas, vacas, bueyes, cerdos (éstos vivos), noches llenas de estrellas, hojas de bacalao y rosario diario, en familia, allá en Roucos. De ahí el coctel que configura mi imaginario particular.


Podría decir que 'motivos' —a lo Cézanne— para pintar, nunca me faltaron; pero la pintura vendría a mí mucho tiempo después; cómo, todavía hoy, cuarenta años más tarde de ponerme a ello, no lo tengo nada claro: un buen día la pintura me reclamó para sí. Y desde entonces todos esos "motivos", urbanos y rurales, han ido aflorando en mis obras: barandillas, frutas, cafés, mimosas, vacas... debieron ser, aquéllos, años felices, seguro. O, tal vez, fuera la desaparición de estos mundos y un amor primero, no correspondido, los que me empujaran a pintar. Durante las últimas tres décadas lo sigo haciendo en mi taller de la Alameda (plaza Compostela): un lugar que, de alguna manera, con sus frondosos árboles y antiguos edificios, aúna aquel Roucos y aquella calle Real de mi infancia; uno y otra, ahora, transformados.


Amando (mayo, 2011) 

31 oct 2010

Tiempo después (poema de Ania G. Castiñeira)


Chove

año 2000, acrílicos sobre tela 195 x 73 cm.

colección particular, Vigo
reproducido en el catálogo Cármenes (Deputación de Ourense, 2005)





Tiempo después

Tiempo después, dentro del
Mismo tiempo en que te fuiste
Llegué yo,
De donde parto siempre...
Y encontrar los colores,
Borrados, de ceniza,
Des-plazados; aventados,
Con la furia de miles de
Vientos que no mueven, nada;
A manos llenas de plumas,
De la ventana a la plaza en
Un campo de estrellas
Agujereadas, desteñidas,
Tapiadas, habiendo
Olvidado yo, salir.

Ania González Castiñeira
Santiago de Compostela, 2001

Texto en el catálogo De lugares universos (exposición en la Galería Bacelos, Vigo 2001)

20 may 2009

Poema (Ania G. Castiñeira)


Clamores

año 2001. Acrílicos sobre tela, 195 x 195 cm.

reproducido en el catálogo de la exposición Cármenes (Deputación de Ourense, 2005).





Poema

Han venido hasta aquí,
ante la desfachatez
de mi orfandad,
tomando el viento,
innúmeros,
los pájaros metálicos del Atlántico
a acompañar el clamor
de la primera hija del color.
Se han reunido, con ellos,
todos los barcos posibles
juntos, los pequeños botes
con sus bocas bien abiertas,
sus implumes cuerpos huérfanos
que se avocan a ser levantados,
desamamantados del océano por
todas sus madres metálicas;
Grúas.
Uno a uno, juntos,
han ido llegando.
Esperan todos
desde hace algún tiempo,
reunidos, a las puertas
de mi casa.
Me claman con todo
su absoluto silencio
de haber sido así, siempre.
Acuden, no dejan de acudir
a esperar
que yo recuerde...
que yo pronuncie.
Vienen a atestiguar
el alumbramiento inesperado
que, desde hace un tiempo,
las aves por venir
proclaman para mí, en mí.
Como multitud, acuden.
Juntos, esperan
a que hable de nuevo, con todo el gesto.

Ania G. Castiñeira